POPULARES y FAMOSOS
Sutil diferencia que se convierte en
error cuando los difusores y periodistas del género hablamos de
nuestros artistas.
Pululan por los pasillos de
los canales, buscan espacios desesperadamente en radios, peñas y cuanto
escenario tengan a mano
Nacieron con la voz
privilegiada de los señalados, crecen con el aura angelical del bien
parecido, son apadrinados por productores poderosos y un día…llegan y se
convierten en famosos.
Famosos dije, salen en la tele, son tapa de revista, cantan cada día
mejor y un público alentado por los medios… los sigue.
Sus cachets pasan de pesos a
dólares aunque quiénes los contraten sean, el Festival del
Mate Cocido en Villa Esperanza o la multinacional que lo produce en
plena calle Corrientes.
Se promocionan esponsorizados
por empresas ajenas al medio…y suman capital a sus arcas…dinero muy
bien merecido en la mayoría de los casos.
A esta altura de sus carreras
tienen custodia, autos polarizados, exigen agua de origen francés y
sushi de tal o cuál gusto… qué lejos quedaron las empanadas de la
peña…el fernet con coca en botella de gaseosa cortada…el pararse cerca
del artista Juan o Pedro para sacarse la foto… Sí, el mismo Juan o
Pedro que desconocen al bajar del escenario, en el
Festival del Mate cocido y que nunca invitarán al podio de la calle
Corrientes.
Famoso dije, porque popular es otra cosa, y allí esta la
diferencia: en las canchas corean sus canciones, empapan el sudor de las
dos horas de actuación con los fluidos naturales de sus fans en un
abrazo; se detienen todo el tiempo que sea necesario para sacarse las
fotos que empapelarán las fantasías de las niñas quinceañeras y las
abuelas que lo ven como el nieto de sus sueños.
Juegan al fútbol por el
honor, se comparten en grabaciones, arman juntadas, invitan la birra y
beben del mismo vaso con el prójimo que compró una entrada para
admirarlo en una noche de show.
Recuerdan sobres las tablas
sus pasados, lo cuentan con orgullo y se emocionan ante el éxito de un
colega, se suman a cuánto encuentro solidario los reclame… y algo más…
ponen la mano sobre el hombro de los periodistas de raza, acompañando el
gesto con una broma y la memoria de sus comienzos.
Caminan por Cosquín, La
Salamanca o la Chaya con la misma naturalidad con la que se brindan a
los afectos nuevos sin despreciar un demo o la sonrisa de un admirador
que se sonroja al pedirle un autógrafo.
Por eso no es extraño que a
la hora de la memoria, cada uno de nosotros sabemos quiénes son los uno y
quiénes, los otros.
Los primeros, rara vez
vuelven a ser partícipes de una fiesta popular, no porque el público no
los reclame sino por lo difícil que se les hace a las producciones
cumplir con las exigencias de los contratos.
Los otros están cada
año, con o sin disco nuevo, vestidos de pueblo con la canción del
pueblo.
Serán famosos y exitosos
económicamente, inmejorable su labor artística, intachables exponentes
del marketing… pero nunca…nunca ..podrán saborear las mieles de la
devoción popular.
Daniel Spinelli
infofolk@yahoo.com.ar