El avión en que viajaba Gardel se estrelló en Medellín aquel fatídico 24
de junio de 1935.
El 24 de junio de 1935 a los 44 años fallecía
en Medellín Carlos Gardel, convertido con el
paso del tiempo en el símbolo del cantor argentino y uno de los
principales emblemas de
la cultura popular.
Cantor principal e inalcanzable del tango, Gardel no nació sin
embargo en la Argentina,
país al que llegó a los 2 años junto a su madre Bertha, ni con ese
nombre.
Según los documentos históricos más confiables y aceptados, quien
sería conocido como
“El morocho del Abasto”, “El zorzal criollo” o “El mudo”
y pasara a la inmortalidad cuando acabó su vida en un accidente de
aviación 75 años atrás,
había nacido el 11 de diciembre de 1890 en la ciudad francesa de
Toulouse bajo el
nombre de Charles Romuald Gardés.
Establecido en el Abasto, quien sería después el gran cantor
argentino cursa sus estudios
en escuelas públicas del barrio hasta segundo año del secundario,
trabaja como tramoyista de
teatro y alentado por el famoso payador José Betinoti comienza su
carrera musical
cantando en distintas fondas hasta que para el Centenario (1910) era
número del café
O`Rondemann.
Para 1911 nace su dúo con José Razzano, que permanecerá activo hasta
1925 cuando inicia su
carrera solista ante las dificultades vocales de Razzano, y en 1912
graba sus primeras
canciones en solitario para el sello Columbia.
Luego de estas primeras grabaciones, con títulos como “A mi madre”,
“Brisas de la tarde”, “Pobre flor” y “Mi china cabrera”,
en un repertorio mayormente folclórico que reunía valses criollos,
estilos y vidalas, Gardel
desarrolla su trabajo artístico con Razzano pero no entrega nuevos
registros discográficos
hasta 1917, año en que firma para la Casa Glucksman, luego adquirida
por Odeón, sello
para el cual grabó hasta 1933.
Ese 1917 es también el año en que Gardel graba su primer tango, “Mi
noche
triste”, de Samuel Castriota y Pascual Contursi, que había sido
estrenado por el dúo
Gardel-Razzano en el teatro Empire ese mismo año.
Gozando de una creciente popularidad, el dúo recorre distintas
ciudades del interior y
países limítrofes y en 1921 se le agregan los guitarristas José Ricardo
y Guillermo Barbieri,
debutando en Madrid en 1923, presentación que da inicio a una
prolífica actividad en
Europa, donde Gardel grabó dos largometrajes.
Si bien todo el período que va entre el 17 y comienzos del 30 está
fuertemente marcado por
el acompañamiento de guitarras, en 1924 graba con la orquesta de
Francisco Canaro y en 1925
con la de Osvaldo Fresedo.
De esta época son canciones y tangos como “Carrerito”, “El
ciruja”, “Del barrio de las latas”, “Esta noche me emborracho”,
entre otros.
En 1930, y después de haberse presentado con éxito en París en 1928,
Gardel protagoniza
para la Paramount de Francia las películas “Luces de Buenos Aires”, con
música de
José Matos Rodríguez (autor de “La cumparsita”) y la orquesta de Julio
De
Caro y con la actuación de Sofía Bozán y Pedro Quartucci, entre otros.
Y “Esperame”, con guión de Alfredo Le Pera y que da inicio a una
fructífera
colaboración musical, que se da a conocer con “Melodía de arrabal”,
“Silencio” y “Me da pena confesarlo” y que luego ofrecerá títulos
inmortales del cancionero popular como “El día que me quieras”, “Cuesta
abajo” y “Volver”.
La colaboración Gardel-Le Pera que se inicia en 1932 marcará toda la
producción posterior
del cantante, su etapa más exitosa y la más recordada luego de su
muerte, e incluye tanto
canciones como películas.
Siempre con guión de Le Pera, entre 1933 y 1935 Gardel protagoniza,
filma y produce para
la Paramount de Nueva York las películas “Cuesta abajo”, “El tango en
Broadway”, “El día que me quieras” y “Tango bar”, en las que
con acompañamiento orquestal quedaron registradas “Mi Buenos Aires
Querido”,
“Rubias de Nueva York”, “Volver”, “Sus ojos se cerraron”,
“Lejana tierra mía” y “Por una cabeza”, entre otras canciones.
Cuando la muerte lo encuentra en Medellín, Gardel se encontraba
realizando una gira
latinoamericana que había comenzado en Puerto Rico, continuó en
Curacao, distintas ciudades
de Venezuela y Colombia y que lo llevaría por Cuba y México.
Diecinueve meses atrás, el 7 de noviembre de 1933, había abandonado
la Buenos Aires,
después de haber dejado registrado “Madame Ivonne”, última de sus
grabaciones
discográficas realizada en el país un día antes de partir.
(Télam)